Salta saliva silba
Sueñan los rojos ojos
Pedaleando misterios eternos
De estrellas lejanas y perras hambrientas
Titilan las pupilas estiradas
Espumosas en la esencia
Del pecho mojado
Florece ya en mis brazos
el rubor amarillo
del adolecer tardío
La mirada azul
Del amor viejo
Que en silencio vuelve despacio
Recorre el vestigio de lo que fui
Miro a la niña
sus manos son las mismas
de las que fueran mias
La niña me mira,
La miro,
Suspiran ya en silencio
Los rostros de su inocencia
miércoles, 13 de mayo de 2009
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